AUTONOMÍA POSTERGADA
La educación como sistema fundamental se
revitaliza en dos direcciones interesantes: ser valorada como dimensión central
del desarrollo socioeconómico y ser considerada como el mejor dispositivo para
la construcción de la subjetividad y la defensa del joven contra el riesgo de
vivir una época compleja, de pérdida de eficacia de las ideologías y de
inestabilidad de los preceptos, los de la educación, que dan la seguridad sobre
el presente y el futuro.
Los jóvenes en la educación superior tienen
expectativas laborales, también esperan la recompensa social por el esfuerzo
individual y familiar que conlleva la formación, pero, sobre todo, esperan el
cumplimiento de la promesa de equidad y de flujo de oportunidades sociales, de
acceso al poder, según se justifica en el sistema escolar y familiar.
Los jóvenes son infantilizados, cada vez son
menos adultos desde lo social aunque se les presiona más para su ingreso
temprano al sector productivo, esta tesis evidencia desde la pedagogía, la
política y el ordenamiento jurídico, la prolongación de los procesos de
autonomía, de ingreso al mundo adulto
Los “jóvenes emprendedores”, los que se
consideran los mejores estudiantes y profesionales, entregan a la sociedad su
mejor esfuerzo individual, su energía y capacidad para desplegar, para
deconstruir y reconstruir su entorno inmediato y el entorno de otros.
La situación laboral de los jóvenes
latinoamericanos, de cualquier nivel educativo, se ha deteriorado nuevamente en
la presente década.
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